Cuando planeas un viaje a las playas del Algarve, en el sur de Portugal, sabes que hará buen tiempo y podrás disfrutar de buena comida, junto con unas espectaculares formaciones rocosas en medio de la playa.

Benagil

Benagil

Cuevas de todas las formas y tamaños adornan las playas y calas del sur de Portugal que hacen que quieras explorar más lugares de la zona.

Sitios que visitar en el Algarve en Verano

Nosotras fuimos 5 días y visitamos los siguientes lugares:

  • Tavira
  • Albufeira
  • Benagil
  • Lagoa
  • Portimao
  • Cabo San Vicente
  • LagosVacaciones en el Algarve

Diario de la ruta por el Algarve de Portugal

Éramos 4 chicas: 3 iban de Madrid  a Faro en avión y yo iba en coche desde Granada. ¡Olé la paliza en coche!

Día 1: Faro y Portimao

Tras el viaje en coche recogí a las demás en Faro.Comimos en el bar situado junto a la “Cervería Sombrero” frente a la estación de autobuses que no te recomendamos para nada.

En Faro pasamos más tiempo del que teníamos pensado porque tuvimos que solucionar el tema de los peajes ¡ay los peajes!

Te recomiendo que leas consejos sobre los peajes del sur de Portugal antes de viajar al Algarve en coche.

Faro

El casco antiguo está rodeado por murallas reconstruidas recientemente, es una ciudad que pasa bastante desapercibida ya que es muy tranquila y tampoco es especialmente hermosa.

Si vas justo de tiempo, no le dediques mucho más tiempo que el que tardes en dar una vuelta por el centro.

Una vez creído solucionado el problema con los peajes, nos dirigimos a nuestro apartamento alquilado en Portimao. El complejo de apartamentos donde nos alojábamos se llamaba “My holidays” y ¡menuda vergüenza! Elige cualquier otro lugar para hospedarte a no ser que te guste la incertidumbre de que nadie sepa que vas a llegar ni poder contactar con nadie para que te entregue las llaves, 2 cucharas y 2 vasos para 4 personas, cucarachas y otros bichos a diario y una piscina sin agua.  Elige cualquier otra opción de estas en Booking.

Portimao

Nosotras estábamos alojadas cerca de la Praia de la Rocha, una playa kilométrica de arena fina y cuevas fascinantes.

Praia da Rocha está, sin ninguna duda, en el top 10 de las playas que visitamos durante nuestra ruta por el Algarve.

A pesar de que estuviera plagada de turistas españoles, como nosotras, se podía disfrutar de todo el encanto natural que ofrecía la playa y sus peculiares formaciones rocosas.

Por otro lado, hay un largo paseo marítimo que recorre la playa de punta a punta: desde la zona de las pescadores a la zona de los bares y discotecas.

En la zona de las pescadores podrás encontrar muchos restaurantes familiares de toda índole.

Portimao

Portimao. Imagen Wikimedia Commons

En la zona centro podrás encontrar el jardín da Praça da República y la iglesia do Colégio así cómo muchas calles con murales de azulejos. Muchos de ellos describen la historia de Portugal.

Al final del paseo marítimo encontramos los hoteles, bares y tiendas todo destinado al turismo.

Si decides salir por la noche no te dejes engañar por la aparente tranquilidad que hay en la calle principal de los bares y discotecas. Entra en cualquiera de ellos y sal “por la puerta trasera” ¡Allí está la fiesta! Un hormiguero de gente bailando y hablando en un estrecho pasillo con vistas a la playa. Después de unos bailes y unas risas, decidimos volver a casa que había sido un día largo y mañana nos tocaba viajar y conocer.

Día 2: Tavira

Tavira es una pequeña ciudad del sur de Portugal que atrae tanto por su historia como por su parque natural de la ría de Formosa donde encontramos playas de aguas cristalinas y arena blanca.

Cuando llegamos, pudimos aparcar muy cerca del centro en un parking público gratuito.

En seguida vimos que esta pequeña ciudad está dividida por el río Gilao, el cual se puede cruzar gracias a un puente medieval muy pintoresco y característico de Tavira. Es una foto obligatoria.

Puente de Tavira

Puente de Tavira

Cerca del puente, en una plaza de la que nacen pequeñas calles encaladas y adornadas con los famosos azulejos portugueses está situado el ayuntamiento donde nos encontramos con un señor que en portugués nos explicó que Tavira fue una ciudad muy importante durante la época musulmana ya que era un punto estratégico para el mercado marítimo pero que quedó prácticamente destrozada tras el terremoto de 1755, como le ocurrió a Lisboa.

Nos explicó que hay más de 30 iglesias y nos recomendó visitar el castillo. Nos indicó cómo llegar hasta él y de camino nos encontramos una iglesia con mucho encanto y finalmente accedimos a las ruinas del castillo. No esperes gran cosa, no tiene nada que ver con los castillos españoles, ni si quiera con un castillo ruinoso del pueblo más pequeño de la España profunda.

Era la hora de comer y apretaba el sol, así que decidimos comer el típico plato de bacalao en uno de los muchos restaurantes que hay junto al río de camino a la parada del ferry que nos llevaría más tarde al parque natural de Tavira.

El ferry cuesta 2€ los adultos y 0.90€ los niños. Está al final del paseo siguiendo la acera de los restaurantes. Fijate bien en el horario del Ferry de Tavira ¡Debes tenerlo en cuenta a la hora de volver!

Tras un agradable paseo en ferry, llegamos al parque natural. Pequeñas casas de cuento a los lados del camino, hippies con sus puestos de pulseras y colgantes animaban el camino de tierra que nos llevaba a la playa, un restaurante y varios puestos de helados llenos de gente ocupaban el silencio de aquella isla tan idílica.

Después de unos minutos caminando, llegamos a una playa masificada pero había un motivo: aguas transparentes y con arena blanca y fina comparable a la nieve.

Yo nunca había una arena de esas características y ¡he estado en el Caribe! Había muchísima gente joven pero también muchas familias. Te recomiendo que no hagas como nosotras y te pongas en el primer hueco que encuentres. Si caminas hacía el oeste, verás que la playa es muy larga y que una vez pasado todo el “barullo” hay amplias zonas para poder disfrutar de la playa. Aquí también aprovecho para explicarte, que si sigues avanzado hacia el oeste, encontrarás familias y parejas de nudistas. Tú ya decide cuánto quieres caminar para ubicarte.

Nosotras plantamos nuestras toallas bien cerquita del camino de vuelta, como buenas “guiris” y en seguida vino un chico gritando a pleno pulmón “boooolighnas” No teníamos ni idea de qué eran así que ni cortas ni perezosas le preguntamos a la familia de al lado (que por supuesto era española, como el altísimo porcentaje de la gente que estaba allí) qué era eso que tan cómicamente gritaba el chaval con una nevera de camping colgada del brazo.

Las bolighnas son como berlinas (donuts rellenos) sin embargo no podían venderlas rellenas ni de crema ni de chocolate, que es lo habitual, porque con el calor se ponían malas y el gobierno no les permitía venderlas rellenas durante el verano. Esa tarde no probamos las booooolighnas pero nos trajo cachondeito para rato.

Paseo arriba, paseo abajo, conocimos al socorrista de la playa. Él nos dio trucos para que no nos timaran y nos dijo dónde comprar, qué hacer con los peajes, qué playas visitar, dónde salir de fiesta, dónde no nos recomendaba ir… Conocer a este chico el primera día fue verdaderamente útil.

Se acercaba la hora de coger el ferry. Afortunadamente hicimos bien en ser precavidas y coger el penúltimo de la tarde. Aquello se puso de bote en bote y mucha gente se tuvo que quedar a esperar al siguiente. Fue el propio socorrista quien nos advirtió de que esto pasaría y de que muchas personas se quedan “atrapadas” en la isla y tiene que pagar a un pescador privado para que los lleve de vuelta a la ciudad de Tavira, y no precisamente por un módico precio….

Tavira fue una de las excursiones que más me gusto en este viaje a las playas del Algarve.

Ese día lo acabamos sobre las 19:00 así que decidimos ir a comprar víveres y menaje para nuestro “maravilloso” apartamento.

Día 3: Benagil, Lagoa y Playa del Carvalho

Esta fue mi excursión favorita en el viaje a las playas del Algarve sin lugar a dudas.

Salimos de Portimao, y fuimos hasta Benagil. Hay un paking gratuito muy bien indicado.

Tras aparcar nos dirigimos a la playa donde vivimos una cola larga de gente en unos puestos bastante “cutres”. Ahí es donde se compran las entradas para hacer una excursión en barco de una hora aproximadamente por 17’50€.

Benagil

Benagil con Photoshop máximo. Imagen Pixabay

Igual te parece caro pero merece muchísimo la pena porque será aquí donde podrás ver la famosa cueva que te sale en Google si tecleas “Benagil”.  También ofertaban alquiler de snorkel y piraguas y es que a algunas de las cuevas puedes acceder por estos medios pero a otras que están mucho más lejos, no.

La entrada venía con una hora concreta, en nuestro caso las 16:00. ¿Qué hacemos las 4 horas que nos faltan hasta entonces? Decidimos seguir el consejo del socorrista que conocimos el día anterior en Tavira y nos fuimos a Lagoa que está a “3 minutos” en coche de Benagil y ¡menudo acierto!

De nuevo aguas cristalinas y mucha menos gente que en el resto de playas que habíamos visto hasta ahora. En esta ocasión la playa era de piedras pequeñas y de rocas más grandes según te acercabas a la orilla. Allí pudimos ver todo tipo de peces y cangrejos.  Este pueblecito encantador con las casitas en la alta de la pared que encerraba la pequeña playa en forma de concha fue una de las mejores sorpresa del viaje.

Playa Lagos en el Algarve

Allí comimos en un indio baratísimo. (Sí… ya lo sé… vete a Portugal a comer indio… pero era el menú más barato y una de nosotras nunca lo había probado así que cometimos ese “sacrilegio”) Cogimos el coche de nuevo y fuimos a Benagil un rato antes de  las 16:00.

La playa de Benagil era de piedra, enana y estaba abarrotada de gente. Dio la mala casualidad que ese día había unas olas con una fuerza tremenda y sólo los más valientes se atrevían a meterse en el agua más allá de las rodillas.

Al ser una playa tan pequeña en seguida sabes cuál es el acceso a tu barca. Ten bien cargada la pila de tu go pro y asegúrate de que la carcasa impermeable está bien puesta porque 1, vas a querer grabar y hacer muchas fotos y 2, te vas a mojar. No te cuento más para que puedas disfrutar de la experiencia sin crearte altas expectativas.

Durante el recorrido le echamos el ojo a una de las playas con cuevas y vistas de escándalo, así que una vez que hubo acabado la excursión, cogimos el coche y nos fuimos en busca de dicha playa.

Otra de las mejores sorpresas del viaje: la playa del Carvahlo. Si tienes tiempo, te recomiendo que vayas, ya no sólo por la playa, las cuevas, las formaciones, el mar, sino por el agradable paseo que hay hasta la playa.Playa del Carlvalho

Pasadas unas horas decidimos ir a Lagos (o lo que el GPS interpretó como Lagos) Lo teníamos apuntado en nuestra ruta por el Algarve, y además el ya mencionado socorrista nos había dicho que con suerte, podríamos encontrar a un pescador que por precio racionable nos podría dar una vuelta por las cuevas cercanas a la playa, sin embargo no tuvimos esa suerte.

En este lugar fue más costoso aparcar, aunque finalmente lo conseguimos en un parking improvisado, también gratuito, a unos 5 minutos andando hasta el acceso a la playa. El acceso a la playa es por vía de una escalera de madera con muchísimos peldaños de manera que si vais con una silla de ruedas, estás mal de la rodilla, vas con carrito de bebé, etc, quizá debas pensártelo bien o buscar fotos en internet antes de incluir Lagos en tu ruta por el Algarve.

Aquí te quiero advertir de que todas y cada una de las fotos que he visto en internet han sido brutalmente modificadas con photoshop. Cuando nosotras fuimos allí encontramos una playa sucia, con 5 contenedores de basuras maloliente y repletos hasta arriba, basura tirada por las escaleras de madera y demasiada gente.

También fuimos al atardecer y debido a la posición y formación de la playa, estaba casi toda a la sombra y prácticamente sin luz. Lo que más me gustó fue la cantidad y, sobretodo, el tamaño de las cochas de la playa. ¡Nunca he visto unas caracolas de ese tamaño y tan abundantes en una playa! Aquí también tenías la posibilidad de meterte en una cueva aunque implicaba cierta agilidad física.

Estando allí, vimos que también existía la posibilidad de alquilar una barca o lancha para ver las cuevas de alrededor y, aunque el precio no nos pareció adecuado, vimos varias personas montando y bajando de la barca.

Día 4: Albufeira y Portimao

Albufeira es conocida por su praia dos pescadores. No sé bien porqué pero a mí me recordó a Peñíscola, quizá por sus calles en cuesta, empedradas, con mucho encanto, llenas de tiendas para los turistas y restaurantes, cada cual más caro.

Ese día tuvimos que alejarnos del centro para poder comer a un precio razonable. Aquí también pudimos aparcar de manera gratuita aunque no tan cerca de la playa como lo hicimos en Tavira.

Playa Albufeira

Playa Albufeira. Imagen Wikimedia Commons

Tras caminar unos 15 minutos desde donde habíamos dejado el coche, llegamos a una playa larguísima llena de familias. Esta vez la playa era más normal, más a lo que podemos estar acostumbrados en España: playa de arena, llena de familias, sin cuevas…

Allí pasamos la mañana y comimos. Gracias a que huíamos de los restaurantes para turistas a precios de escándalo, pudimos callejear por el casco antiguo de la ciudad, que quizá sea lo mejor de todo Albufeira.

Dicen que esta ciudad, junto con Portimao, es la ciudad de la fiesta; de manera que si es esto lo que estás buscando, debes buscar alojamiento en una de estas dos ciudades.

Después de comer y perdernos por las calles de Albufeira fuimos a Lagos.

Aquí fue más costoso aparcar, aunque finalmente lo conseguimos en un parking improvisado, también gratuito, a unos 5 minutos andando hasta el acceso a la playa. Esta playa no tiene acceso para silla de ruedas. El acceso a la playa es por vía de una escalera de madera con muchísimos peldaños. Si estás mal de la rodilla, vas con carrito de bebé, etc. quizá debas pensártelo bien o buscar fotos en internet antes de incluir Lagos en tu ruta por el Algarve.

Aquí también te quiero advertir de que todas y cada una de las fotos que he visto en internet han sido brutalmente modificadas con photoshop. Cuando nosotras fuimos allí encontramos 5 contenedores de basura repletos hasta arriba, basura tirada por las escaleras de madera y muchísima gente. También fuimos al atardecer y debido a la posición y formación de la playa, estaba casi toda a la sombra y practicamente sin luz.

Lo que más me gustó fue la cantidad y, sobretodo, el tamaño de las cochas de la playa. ¡Nunca he visto unas caracolas de ese tamaño y tan abundantes en una playa! Aquí tenías la posibilidad de meterte en una cueva si escalabas un poquito y luego descendías. Además, podías alquilar una barca, como en Benegil y te llevaban por las cuevas más cercanas.

Día 5: Cabo San Vicente y Portimao

El cabo de San Vicente es el punto más al suroeste de toda Europa y aunque nos pillaba un poco lejos de Portimao, decidimos incluirlo en nuestro ruta por el Algarve porque todos los blogs comentaban que era la mejor puesta del sol del mundo.

La idea era pasar el día en diferentes playas cercanas al cabo de San Vicente y cuando se acercase el momento del atardecer, ir hasta allí. Nada salió cómo lo planeamos ¿por qué no explican en los blogs que allí hace un viento y un frío indescriptibles? Buscamos una playa que estuviera más o menos resguardada o donde no nos apeteciera comprar un abrigo, lo cuál por cierto, podías comprar justo a la entrada de la fortificación del pueblo de Sagres, un pueblo pequeño y tranquilo donde saben bien el frío y aire que hace por la zona a pesar de ser julio.Playa Cabo San Vicente

Si te estás planteando visitar la fortificación, no te lo recomiendo en absoluto. Es pequeño, demasiado renovado y no supondrá una gran aportación a tu viaje.

Faro Cabo San Vicente

Faro Cabo San Vicente. Imagen Wikimedia Commons

Lo que sí te recomiendo es que vayas hasta el faro y observes el océano desde allí. No sé si era por la intensidad del viento o por la belleza del paisaje, pero allí no hablaba nadie.

Tras intentar localizar una playa adecuada a nuestra vestimenta playera, decidimos irnos a comer a un sitio cercano que recomendaba tripadvisor. ¡Menudo acierto! Os lo recomiendo totalmente. “Adega dos arcos” se llamaba y podías comer pescado fresco pescado ese mismo día, carne de excelente cantidad y todo a un precio para morirse de risa. Si fuera de nuevo al Algarve, repetiría en este sitio sin ninguna duda. Quizá reservaría antes puesto que es un “local” muy pequeño y se llena en seguida tanto de gente local como de turistas. Nosotras tuvimos la suerte de encontrar mesa libre porque fuimos bastante tarde a comer.

Después del festín, decidimos aprovechar las buenas temperaturas y playas de Portimao ya que la última tarde que nos quedaba antes de volver  Madrid o a Granada, desechando el frío y el viento aunque esto significara no ver el atardecer más bonito del mundo, que no es por nada pero ya dijo el presidente de los Estados Unidos Blin Clinton que el atardecer más bonito que él había visto nunca era el de Granada (enlace a granada)

Ultima tarde de arena mojada y sal en Portimao. Recogida de apartamento, despedida de las cucarachas y los cortapichas que frecuentaban la cama de una de nosotras, dormir y vuelta a casa.

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